Questa è l´Italia!


Llegados a este momento, creo que es hora de hacer público lo que aquí está pasando, ya que la Universidad de Valladolid se hace a sí misma ajena a los problemas de sus alumnos Erasmus; y la Universidad de llegada, en este caso la de Torino, hace caso omiso de las réplicas y consultas de los españoles.
Estoy de Erasmus y sigo de vacaciones. Hoy es jueves 28 de octubre y llevo de vacaciones desde el 1 de julio.
Vivo en un país en el que nadie se preocupa por mi educación, ni quien me ha mandado aquí, ni quien me ha de recibir. La única atención que merezco parece ser que solo la recibo en las fiestas, discotecas y buen trato con los deejais y relaciones públicas. Y así es.
Llegué a caoslandia el 16 de septiembre. El calendario lectivo determinaba que el inicio de las lecciones sería cuatro días después. Hasta aquí todo bien. A mi llegada me encuentro con un enlace en la página web, haciendo oficial el retraso de la fecha de inicio del período lectivo por una supuesta huelga. La nueva fecha para comenzar a ir a clase sería el 1 de octubre. Álvaro se va a dedicar a conocer la ciudad, a hacer relaciones y a ir de fiesta.
La cosa cambia cuando decido contactar con mis profesores asignados italianos para informarme sobre los horarios de sus clases, el método de evaluación, la asistencia a clase y demás cosas que a todo Erasmus le conviene saber. De 9 correos enviados, solo recibí una respuesta de un profesor. Vergonzoso. Ante tal situación acudí a hablar con mi profesor responsable y me sorprendí al oír que:
“Ninguna de sus asignaturas existe ahora mismo. Todos los profesores están de huelga y, actualmente, no existen contratos para ninguno de estos docentes. Tiene usted que esperar hasta el 22 de noviembre para saber si alguna existirá. Puede ser, pero no es seguro.”
Se me cayó todo. Ninguna de mis 9 asignaturas existía y era probable que tampoco fuera a existir de aquí a julio. Me dijo que me vendría bien acudir algún día al punto informativo de mi carrera para poder saber si podría hacer alguna otra asignatura. Cuando llegué al lugar de la quinta planta de mi facultad me encontré en un cuarto lleno de gente pegando gritos y dos funcionarias de aquí para allá sin saber dar respuesta a nadie. Cuando me atendieron me encontré en una oficina con una chica muy simpática que me invitaba, literalmente, a “pescar” asignaturas de todo el elenco de las carreras. Aun sin tener nada que ver con mi plan formativo. Apabullante.
Otra cosa a tener en cuenta es lo que aquí conocen como “Orario di ricevimento” de los profesores; las tan cordiales tutorías. Para poder verse con un tutor en Italia solo dispones de una hora a la semana; y existen otros que ni siquiera cuelgan en Internet su horario de recibimiento, sino que conceden alguna que otra visita cada 15 días. El contacto con el docente es, más que nunca, íntimo. Íntimo y cercano.
Hoy, lo único que he podido encontrar para mí, y acorde con mi carrera verdadera, son dos asignaturas, de las cuales no sé si podré examinarme, pues el profesor me exige lo mismo que a los alumnos italianos: Atender a las lecciones, estudiarme todo el contenido y leerme 3 o 4 libros suyos.
He aquí donde radica el lugar de todos mis problemas:
La “Ley Gelmini”, que lleva el nombre de la Ministra de Educación, Mariaestella Gelmini.
La famosa Ley Gelmini fue aprobada en agosto de 2008 por el Gobierno de Berlusconi, con una más que amplia mayoría y, por lo tanto, facilidad para salir adelante. Básicamente, está sustentada bajo la teoría de que es necesario un recorte de gastos en escuelas elementales, escuelas superiores y universidades, lo que conforma la educación pública. La ley da vía libre a la vuelta al colegio de único maestro, nota de conducta y recorte presupuestario.
Como respuesta, los “ricercatori”, que no son otra cosa que profesores asociados de, digamos, 2º nivel están en huelga. Son profesores no oficiales, de un rango más bajo que los asociados, que por hacer prácticamente lo mismo, cobran 800 euros al mes, a diferencia de los 3000 de un catedrático. El Gobierno de Berlusconi ha congelado sus sueldos durante el período 2010-2012. No hay sueldo, no hay clase. Y los únicos perjudicados no son los ricercatori, también lo somos nosotros.
Ahora mismo me encuentro en un país en el que me es imposible recibir lecciones de mi carrera elegida, nadie me da información acerca de la situación; y la única respuesta que recibo es “puede que en noviembre se activen algunas asignaturas”. He contactado ya a través de diferentes medios con multitud de representantes italianos y españoles; he hablado con la “Presidenza” de mi Facultad y su única respuesta fue: “yo le puedo dar clases de ceceo, seseo y checheo españoles, pero no sé decirle cuándo se van a iniciar las clases” en el tono más altivo y desagradable que podáis imaginaros. Al estilo italiano. En esmoquin y playeras. La única información que sacamos, la obtenemos entre nosotros, entre los Erasmus. Prometo no preocuparme. Al menos no más. Porque una cosa tengo clara: NADIE JUEGA CON MI EDUCACIÓN.
Así que, ante esto, solo se me ocurre una cosa:
¡Me voy a vestir, que me voy de fiesta!
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