LAUDEAMUS IGITUR


Este es el RESULTADO de la ineficacia de la educación en este país.
Si has clickado en la palabra “resultado”, habrás visto una lista de 220 asignaturas que solo en mi supuesta facultad, y digo supuesta porque llevo tres meses picoteando en unas y otras, carecen actualmente de docente que las imparta. Entre ellas se encuentran todas las que me pertenecían. Repito, todas.
La ley de reforma de la educación del gobierno berlusco, conocida como la “DDL Gelmini”, se aprueba el 14 del pasado mes, se lleva al Senado y como resultado decenas de miles de estudiantes salen a las calle como símbolo de protesta. Asedian las principales avenidas de las ciudades italianas, ocupan grandes cruces y el tráfico se corta. Aquí es donde me doy cuenta de que a los alumnos italianos les preocupa su educación, pero también el futuro de la educación. Son actos rebeldes e indisciplinados, pero honrados y objetivos. Los gritos de “Noi la crisis non la paghiamo” y “blocchiamo” llegan hasta los oídos de un millón de Torineses. Decenas de tranvías y autobuses se apilan en el cruce de Re Umberto con Vittorio Emmanuel II. Los usuarios bajan de los transportes públicos bloqueados y arremeten contra los manifestantes.
Esta ha sido la farándula que ha habido durante casi dos meses en la ciudad de Turín; pero también Roma, Milán, Nápoles y Bolonia. Facultades bloqueadas durante más de dos semanas haciendo imposibles las clases, horarios de recibimiento con profesores, acceso a bibliotecas y demás servicios que las facultades públicas suelen ofrecer. La imagen externa que irradiaba mi facultad resultaba atroz: un verdadero asalto al castillo. Con banderines, pancartas, gritos y tamborradas, los okupas decidieron vivir encerrados en ese nuevo hogar, día y noche, durante una quincena.
En todo ese período me he visto las caras con, diría, unos 30 profesores; he enviado más de un centenar de correos electrónicos y obtenido respuesta de un veinticinco por ciento. La rivalidad por las asignaturas crece entre los Erasmus, y la gente se torna huraña ya no con compartir sus asignaturas, sino con el simple hecho de hacerlas públicas.
Mañana lunes haré firmar el Learning Agreement al mismo coordinador que hace 3 meses me invitaba a pescar asignaturas en una y otra facultad. Y aún esta noche me quedaban dos o tres para poder cumplimentar mi plan académico. Parece asombroso, pero considero que he hecho una buena recolecta: tengo cursos de Filosofía y Letras, Ciencias de la Formación, Lenguas Extranjeras y Ciencias Políticas. En enero presentaré mi plan en la desvergonzada Universidad de Valladolid, que sigue sin dar noticia alguna, aun a sabiendas de la situación actual de sus alumnos en Italia, y sé que hasta julio, tendré que volver a hacer alguna modificación más. El estrés y la frustración se esfumaron al mes de estar aquí y ahora me lo tomo todo con más calma. Más “a la italiana”. Y sé que, si llegado julio me figura algo como “no reconocido”, saldré a la calle con un tambor de los grandes. ¡Viva la Universidad pública!






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