Schweppes, en su tónica


¿Creerías a quien te dijera que la bebida conocida como Schweppes tiene algo en común con las famosas galletitas horneadas con forma de persona, sonrisa de payaso y botones de caramelo? El secreto se halla en uno de sus ingredientes, el jengibre.

Un aburrido día de 1783, Johann Jacob Schweppe inventó en la ciudad suiza de Ginebra (jengibre-Ginebra, jengibre-Ginebra) la bebida que llevaría su apellido. Gracias a un sencillo método por el cual el señor Schweppe añadía anhídrido carbónico al agua con azúcar el concepto de refresco cambiaría por completo para todas las generaciones venideras. Poco después, cuando nuestro amigo se trasladó a Londres, fundó la Schweppes Company, incapaz de imaginarse el éxito que tendría.

En tiempos del Imperio Británico, los soldados ingleses pasearon la tónica por tierras indias. Allí le dieron su primer uso, medicinal, mientras combatían enfermedades como la malaria, mezclando soda, limón y quinina. Tuvo tanto éxito que la llevaron de vuelta a Inglaterra y la convirtieron en bebida nacional. Y la “tónica santa” comenzó a ser embotellada. En 1912, fueron encontrados restos de los primeros botellines en el Titanic.

Grandes anuncios en todas las ciudades dieron a conocer la marca durante las primeras décadas del siglo pasado, y fue entonces cuando la empresa comenzó a flotar sobre burbujas. Un veterano británico en un anuncio de los años 50, describía la bebida como “Schweppervescente”, haciendo referencia a su exclusividad dentro del género. Y más famosos fueron los spots en los que un eslogan sonoro apela a la tónica como “Schhhhh…. Schweppes”, describiendo la magia de su sonido al ser descorchada. Otros famosos han sido “Inesperada desde 1783”, “un punto amargo es sexy”, “You-know-who” (“Sabes quién”) o el más actual “¿Qué esperabas?” (“What did you expect?”).

Después de 225 años de historia, la tónica Schweppeses es líder de las tónicas desde su creación. De hecho, la empresa dice que siete de cada diez litros consumidos de esta bebida son de la marca. En España, la referencia más famosa está en la plaza madrileña de Callao desde 1969, el cartel luminoso que se ha convertido en los iconos más brillantes de la publicidad en nuestro país. En famoso se convirtió también el Hombre de la Tónica, que aparecía en este spot televisivo de 1989. Desde entonces, y para siempre, la empresa ha recurrido a la imagen de un icono como representación de su marca (bueno, eso y algún que otro felino). Un recurso fácil, pero eficaz, para llegar al cual lo único que se necesita tener es dinero. España lidera el consumo per cápita de tónica a nivel mundial de esta empresa que, a día de hoy, forma parte de la multinacional alimentaria Cadbury. La de las barritas de chocolate.

En el terreno más conocido, personajes de la talla de Hugh Laurie (más conocido como House), Adrien Brody, Nicole Kidman, Oskar Salcedo o Eduardo Noriega han dado su imagen a la bebida. Uma Thurman ha sido la última en aparecer en un comercial, ofreciendo explícitamente “sexo o Schweppes” a un periodista. Este es el resultado:

Si bien su inventor, Johann Jacob, un orfebre alemán, llegó a inventar la bebida carbonatada, ¿por qué no iba a poder Kill Bill pasar de matar japoneses a beber tónica como una auténtica musa? ¡Schhhh, diría!

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Un Comentario

  1. Tremendo el video de Uma! Me llama la atención el hecho de que todas estas bebidas, ya sea Schweppes o Coca Cola, asienten sus orígenes en la medicina… Es como un tópico predeterminado.
    Un saludo.


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