¿De dónde viene tanto ‘got milk?’?


El mensaje que EEUU emite diariamente en todos los medios no puede ser más directo y sencillo: ‘¿Has tomado ya leche?’. ‘Got milk?’ es quizá una de las campañas de publicidad de producto más conocidas e influyentes de toda América.

La idea nació en 1993: Tras 20 años de descenso en el consumo de leche de vaca urgía para los productores ganaderos fomentar la ingesta de este alimento, que supone el tercer producto agrícola de los Estados Unidos. Así fue como Goodby Silverstein & Partners consiguió recuperar las ventas de leche y estar en boca de todos los estadounidenses. ‘Got milk?’ es hoy una campaña que engloba cualquier tipo de acción comunicativa, RR.PP. y promociones que bien difiere del primer comercial de 1993 con el que fue lanzado este original mensaje: ‘¿Quién disparó a Alexander Hamilton en su famoso duelo?’

Desde entonces el National Milk Mustache se ha convertido en el mensaje central de esta estrategia, donde personajes famosos con el bigote manchado de leche hacen las delicias de este producto convertido en un símbolo nacional de lo ‘cool’. Todo con el objetivo de dejar claro en la mente de los americanos lo importante que es beber este producto a diario. La leche es, hoy en Estados Unidos, uno de los productos más competitivos en un mercado ya de por sí saturado. Y la publicidad que se hace de ella pretende mantenerla siempre en las mentes de los ciudadanos como la mejor opción de bebida, insistiendo siempre en sus propiedades saludables, su alto contenido en proteínas y comparándola con bebidas energéticas.

‘Got milk?’ no es solo un eslogan. Es el discurso central en el deporte y en la moda; personajes ficticios del cine, la televisión, dibujos animados e incluso marcas que nada tienen que ver con la leche hablan de la leche -en eBay se pueden encontrar la ‘Barbie got milk?‘ y, en versión para ellos, ‘HotWheels got milk?‘, por menos de 10 dólares. Según la web oficial, la leche de vaca es la “receta contra el insomnio”, la “clave para la salud y el relax del cuerpo” y “la bebida que todo el mundo debería llevarse al estómago antes de irse a la cama”.

Si bien es cierto que numerosos estudios demuestran que “la leche es para los lactantes y no para los adultos”, el Consejo Nutricional y de Productos Lácteos del Gobierno de EEUU sigue demostrando incesantemente lo contrario en los medios con sus propios informes.

La necesites o no, ¿has tomado ya tu leche?

 

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Las 10 guarreridas americanas


Aprovechando esta temporada tan afectiva quiero dejar mi huella de americanismo en Todosomosunopi ya que, para bien o para mal, yo también extraño todo aquello que me rodeaba. Y como no hay mejor época para hablar de comida que la Navidad, estos días os quiero presentar alguno de los tesoros con los que me he topado en la tierra de las mil y una vilezas alimenticias.

 

10. En el número 10, el archiconocido y agotador ‘cupcake’. Estos pequeños y famosos pasteles no son más que tartas ideadas para una sola persona hechas con el mismo molde de las ‘muffin’ o magdalenas. Literalmente significan ‘pastel en taza’ y aunque fueron inventadas hace ya bastantes años, la verdadera culpa del tostón que nos dan ahora con ellas la tiene la serie Sexo en Nueva York. Allí se encuentran por todos lados, se decoran de múltiples formas y suelen regalarse a los más cercanos y no tan cercanos para cualquier ocasión.

9. En el número 9, estando un poco menos de moda, pero no por ello menos americanos, tenemos los ‘pancakes’. Esta bomba colesterólica no es otra cosa que un crêpe francés al que se añade levadura para que engorden. La regla dice que han de colocarse en forma de torreta con miel por encima como complemento para el desayuno.

8. Con forma de 8 tenemos las galletitas saladas. También conocidas como ‘pretzels‘, son lazos hechos tanto de galleta como de bollo y aunque sus orígenes europeos son de lo más religioso, los Americanos se han encargado de deshacerse de todo esto, pues los más pequeños se comen como si fueran patatas fritas. Los más famosos, los de la franquicia  de la tía Anne.

7. La obsesión de los americanos. El número 7 es para los ultrafamosísimos y recurridos ‘Macaroni & Cheese’. Se trata de un plato precocinado en el que en sólo 3 minutos tenemos una deliciosa pasta de microondas chorreante de queso cheddar. Y como no hay mejor manera de digerir la pasta que por la noche, allí la venden como plato para ‘dinner’.

6. Otra joya de la cocina preparada es algo que yo desconocía hasta mi llegada. El sexto puesto para una fritanga a la que me afilié durante mi estancia. Son los ‘corndogs’ o perritos de maíz. Sí, unas salchichas clavadas a un palo, rebozadas en maíz y fritas en freidora como si fueran las famosas gabardinas de gambas españolas pero, dónde va a parar, muchísimo más sanas que estas últimas. Sobre todo si le damos bien al ketchup y la mayonesa.

5. El número 5 es para el fetiche de los postres para las películas y series americanas, el osito de ‘Honey Syrup’. Son conocidos como honey bears y sus inicios se remontan a 1957, fecha en la que el presidente de una fábrica de mieles razonó: Si a los osos les encanta la miel, ¿por qué no hacer un oso meloso?. El resultado fue un ridículo tarro de plástico convertido con el paso de los años en icono de la cultura americana. Oh, honey, honey!

4. El carácter novedoso me lleva a darle el puesto número cuatro a otra gran deliciosa guarrada, las ‘poptarts‘. Las hay de millones de sabores y no son otra cosa que unas tostadas prefabricadas de masa semicruda que se meten en el tostador un par de minutos. Decoradas por arriba con lo mismo que llevan por dentro y fundidas en el interior, las Poptarts deben de ser la mayor causa de muerte por hiperglucemia en los Estados Unidos.

3. ¿Alguien se acuerda de los famosos ‘fresisuis’ de los Simpsons? ¡Pues existen de verdad!, pero con otro nombre. El número 3 es para esta curiosa bebida que no se vende en el Badulaque sino en la cadena conocida como 7-eleven. Su verdadero nombre es ‘Slurpee’ y viene siendo un granizado de sabores eclécticos y ácidos.

2. El puesto número 2 es para otra bebida pero en esta ocasión caliente. El famoso ‘hot chocolate with Marshmallows’ -o nubes de malvavisco- es la bebida por antonomasia en todas las cafeterías durante la época de invierno. Si bien esta modalidad de chocolate es la mejor que uno haya podido probar, no lo es tanto compaginado con la enfermedad de los estadounidenses de beber café y bebidas calientes por la calle, algo prácticamente imposible para un europeo.

1. Y, por último, el primer puesto para las ‘Sopas Campbell’. Sí, al contrario de los que algunos piensen, existen y están en todos los supermercados. Símbolo de consumismo americano desde 1962 inspiraron a Andy Warhol para crear el popart, que no ‘Poptart’, a instalarse como un movimiento artístico de trascendencia. El único problema que las veo -al menos para lo que estamos acostumbrados en Europa- es que, tal y como dice en el envase, son condensed. Y es que están tan condensadas que tenemos que añadirle casi un cubo de la fregona lleno de agua porque de lo contrario estarán tan sólidas como flanes.

¡Feliz Navidad y genial provecho para todos!

La buenas prácticas de Bernays


¿Quién ha dicho que mentir sea malo? Es arriesgado, ¡pero no es malo! Mintiendo se pueden hacer cosas muy grandes y se pueden cambiar muchas cosas. El 22 de noviembre se cumplirán 121 años del nacimiento de un gran maestro inventor de pequeñas mentiras que después se convirtieron en grandes obras de las relaciones públicas. He aquí mi homenaje:

Edward Bernays es considerado entre otras cosas como el padre fundador de las Relaciones Públicas. Fue publicista, periodista e inventor de la profesión. Trabajó junto con grandes compañías, siendo el encargado de llevar a cabo su comunicación y de lidiar con la opinión pública. Es el creador del comunicado de prensa y el responsable del comienzo del fin del hermetismo empresarial. Mostró interés por el Psicoanálisis de su tío Sigmund Freud y así lo aplicó en el marketing y la publicidad:

Popularizó entre las mujeres la costumbre de fumar cigarrillos llevando a cabo un gran desfile de féminas fumadoras por las calles de Nueva York -Torches of Liberty- y enloqueciendo a los vecinos de la gran capital. Gracias a sus anuncios hizo creer a los consumidores que el tabaco era bueno para la salud y de que se trataba de la mejor solución contra la tos y el dolor de garganta. ¡Mi garganta lo necesita!, pensarían a partir de entonces.

¿Se necesitan elevar las ventas de grasa animal de determinada empresa cárnica? Solo tuvo que elegir el mercado y el momento clave, y ¡puf! el bacon se popularizó como componente principal de los desayunos familiares estadounidenses.
También cambió el concepto negativo que las mamás tenían sobre el jabón de manos y contribuyó a divulgar su uso entre la familia media. La marca Ivory fue la gran ganadora, gracias a un concurso de tallar jabones en el que participaron 22 millones de niños estadounidenses.
Pero para ser sinceros Bernays hizo lo que mejor sabía con los huevos. ¡¿Qué?! Sí, nos daremos cuenta si volvemos a los años 50 y nos fijamos en cómo los preparados para pasteles invadían los mercados. Las mamás de entonces se negaban a comprarlas. Pensaban que estaban siendo engañadas ya que tales preparados instantáneos no lidiaban con el ideal femenino de pasarse horas y horas en la cocinando un gran banquete para la familia. Aquello era un “abrir y listo” y las ventas no subían, así que Bernays solucionó el problema mediando con la empresa de recetas caseras Betty Crocker. ¿La solución? Dejar incompleta la receta de todos los postres obligando a las mamás a añadir un huevo a todas las recetas. Así se sentirían útiles en el proceso de creación. ¡Era una idea brillante!
Quizás su mentira más importante fue una que ayudaría a los Estados Unidos a vender la idea de la guerra para el resto de los tiempos: “Nuestra función es hacer que el mundo sea un lugar seguro para la democracia“, pretexto que hoy en día permanece vigente.

“Aún cabe más” -Historia del carrito de supermercado-


Pocas veces se habla de nuestro más fiel compañero de compras, sin embargo nos acompaña siempre en todas nuestras visitas al supermercado, que se calculan de unos 55 minutos.Este original invento fue diseñado en 1936 por el americano Sylvan N. Goldman, propietario de una cadena de ultramarinos de Oklahoma llamada Standard/Piggly-Wiggly.

Un día, el señor Goldman observó cómo los clientes acudían a las cajas de su comercio con las bolsas a medio llenar, ya que se rompían con facilidad. Además, no eran cómodas de llevar e impedían andar con tranquilidad por los pasillos del supermercado. Para solucionar este problema diseñó un carro con una silla plegable en su interior a la que le añadió unas ruedas para desplazarse y una cesta hecha con alambre. Este fue el dibujo de su patente. Once años después, Sylvan Goldman se convertió en el dueño de una fábrica de renombre para carritos de la compra. Folding Center vendería pronto sus carritos a todos los comercios del país.

En los últimos años, la presencia del carrito ha experimentado un crecimiento exponencial en cualquier supermercado. Estos cochecitos, cuya función es, aparentemente, hacer más fácil el transporte de la compra, son cada día de mayor tamaño mientras que las bandas de las cajas se mantienen igual de pequeñas.

En realidad existe un porqué: el mayor tamaño de los carros solo sirve para engañar la mente del consumidor. Se trata de hacer creer al comprador que está cargando con pocos productos. “Aún cabe más”, piensa. “Si con todo lo que he cogido aún queda espacio, seguramente se me estará olvidando cargar con muchas cosas”. De esta manera nos aseguramos que el inocente comprador siga dando vueltas por nuestro mercado.

Si a esto le añades el clásico mito de la rueda descarriada del carrito, mejor que mejor. Pero es cierto. En general, todos los carritos se desvían ligeramente hacia la izquierda. Esto obliga a sujetarlos con la mano del mismo lado, de esta manera la derecha queda siempre libre para alcanzar cómodamente los productos y dejar el carril contrario libre para el adversario. Seguro que el listo de Goldman se haría diestro adrede.

Fuente de consulta: LÓPEZ, Alfred (2012): Ya está el listo que todo lo sabe.

Hipster Branding


¿Marcas para una subcultura? Pues claro. Sería genial poder visitar los Estados Unidos de los años 40 y ver todo bajo los ojos de la cultura hipster. Todo, hasta las marcas.

El término hipster se originó en los ámbitos más cercanos a la música jazz de los años 40, más propiamente en la subcultura emergente afroamericana. Hoy en día lo hipster es sinónimo de alternativo, independiente, bohemio, incluso orgánico. Bebe de varios estilos a la vez -punk, indie y grunge-, huye de la moda de masas, frecuenta los cafés culturales y denota, ante todo creatividad: sus frases en Twitter, sus fotografías, su vestimenta. Todo, absolutamente todo, ha de ser creativo.

¿Y si las marcas huyeran también de lo convencional? Serían más creativas.

Aquí os dejo al artista.