La McDefensa: “Nuestra comida. Vuestras preguntas”


¿Por qué vuestra comida tiene un aspecto diferente en la publicidad de lo que realmente es en los establecimientos?

Esta era la pregunta que Isabel M., de Toronto, lanzaba a McDonald’s desde su cuenta personal de Twitter. Lo que en un principio parecía una proposición comprometida para la famosa cadena de restaurantes les ha servido como recurso de defensa propia para calmar las innumerables y diarias arremetidas que reciben sobre esta cuestión.

Pues bien, la respuesta de la empresa no ha sido otra que sacar a la Directora de Márketing defendiendo la causa con una contestación que más bien ha sido un: “No mentimos en la publicidad de nuestras hamburguesas, simplemente reorganizamos estratégicamente la disposición de sus ingredientes para que sean más visibles y tengan un aspecto más apetitoso”. No os perdáis el vídeo:

Hoy en día, una empresa con una buena reputación ha de incluir el diálogo y el compromiso con sus grupos de interés y su público dentro de sus objetivos, y en este sentido McDonald’s Canadá ha ido aún más lejos: el resultado es este site llamado “Nuestra comida. Vuestras preguntas”.

Un lugar que bien podría utilizarse como herramienta de interacción pero que más bien parece un campo de boxeo en el que defenderse de los ataques de nuestro enemigo, el cliente. No está mal interactuar con el público, de hecho, es algo ya imprescindible, el problema es saber cómo hacerlo. En este caso, la sensación que produce es que existe tan mala reputación sobre su producto que ya no saben ni cómo quitársela de encima.

Hipster Branding


¿Marcas para una subcultura? Pues claro. Sería genial poder visitar los Estados Unidos de los años 40 y ver todo bajo los ojos de la cultura hipster. Todo, hasta las marcas.

El término hipster se originó en los ámbitos más cercanos a la música jazz de los años 40, más propiamente en la subcultura emergente afroamericana. Hoy en día lo hipster es sinónimo de alternativo, independiente, bohemio, incluso orgánico. Bebe de varios estilos a la vez -punk, indie y grunge-, huye de la moda de masas, frecuenta los cafés culturales y denota, ante todo creatividad: sus frases en Twitter, sus fotografías, su vestimenta. Todo, absolutamente todo, ha de ser creativo.

¿Y si las marcas huyeran también de lo convencional? Serían más creativas.

Aquí os dejo al artista.

La nueva Re-publicidad


¿Está el mensaje publicitario actual desgastado? Es posible que la vinculación permanente de la publicidad hacia los sentimientos, las emociones y los valores del receptor llegue a resultar ciertamente abusiva. La implicación que se hace del consumidor en el producto, sin que éste se dé cuenta, hace de la publicidad un mensaje único, mágico y diferente. Sin embargo puede producir un hartazgo en el consumidor.

Como la costumbre es mala y hoy en día siempre es bueno adaptarse a las nuevas realidades aquí vengo yo a proponer el nuevo tipo de publicidad que surgirá al cabo de unos años. Si bien no será un nuevo modelo de mensaje publicitario, se tratará más bien de una renovación de los valores en los que, antaño, se basaba la publicidad comercial de entonces. Hablamos de la publicidad referencial.

¿Qué es exactamente?

 La publicidad referencial -también conocida como publicidad de la verdad- es aquella que se refiere a los objetos mismos. Es, según Floch, la que muestra una relación entre el ser y el parecer, aquella que, a través del ‘culto a la apariencia’, responde a la demanda del consumidor en la era de la sociedad de consumo. Son anuncios realistas, honestos y, aparentemente, verídicos.

En realidad se trata de la publicidad que reproduce situaciones reales vividas y retrata escenas cotidianas, aquella que el propio David Ogilvy llevaba a cabo en sus anuncios. Es, por tanto, aquella primera forma de comunicación que apareció en los inicios del cartel publicitario, que presentaba y representaba: presentaba el producto y representaba al consumidor en su situación de consumo. Eso sí, siempre feliz.

Por eso mismo estoy escribiendo este post. El otro día comenté esto mismo con una profesora después de una clase: Le comentaba si no era posible una nueva forma de publicidad y si acaso sería bueno volver a aquello que teníamos antes. Se trataría de dejar de recurrir al ya tópico ‘vamos a darle sensaciones al consumidor para que vea en nuestra marca algo que en realidad no tenemos’ y pasar a utilizar un ‘te voy a ser sincero, porque estás harto de que te vendan nubes de valores que realmente nunca te han aportado algo y jamás lo van a hacer’. ¿No está el consumidor harto de que le disparen siempre con el mismo dardo sentimentalista?, ¿podría transmitirse un mensaje diferente e igualmente eficaz desde las marcas? Eso se verá dentro de unos años, por ahora estamos en plena guerra de valores.

De momento, estos maravillosos carteles de inspiración referencial nos permiten soñar un poco. ¿Te imaginas hoy una publicidad como la de antes?

El pase de diapositivas requiere JavaScript.